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Esta semana nos acompaña Monse Hernández desde Tuxpan, Veracruz, para contarnos sus dos historia de parto. Monse creció escuchando que el parto era terrible, pero que al final todo valía la pena. Ella tenía un deseo profundo de vivir un parto natural y se preparó para esa experiencia lo mejor que pudo. El trato de los doctores que le atendieron el embarazo fue bueno y Monse no pensó que hubiera mucho de que preocuparse. Pero una vez empezada la labor de parto el médico que la atendió cambió por completo su actitud y Monse vivió un parto traumático lleno de abusos y maltratos. Eso era lo que le habían contado, entonces ¿era normal? Monse sufrió en silencio durante el posparto las secuelas de la violencia obstétrica, no queriendo quejarse de algo que se había normalizado tanto en sus círculos. Pero gracias a la terapia se dio cuenta de que el abuso que había sufrido no era normal y luchó durante su segundo embarazo por un parto en casa. Su segundo parto lo vivió acompañada de su familia, rodeada de amor, con la gentileza y confianza que le desea a todas las personas que dan a luz hoy en día.