Project Description

Esta semana nos acompaña Luz Fernández desde México para compartirnos sus historias de parto: una cesárea innecesaria y un parto en casa.  En la familia de luz, lo normal eran la cesárea y el biberón. Se veía como lo más seguro, lo más práctico y aceptable. Luz desde su primer embarazo estaba interesada en romper esa norma y tener un parto natural, eso sí, en el hospital y bajo cuidadosa supervisión médica. Pero una inducción después llevó a una cesárea innecesaria, todo envuelto en la prisa y confusión. Luz empezó a preguntarse después qué es lo que había pasado.  Su camino de vida la fue guiando a un profundo proceso de sanación con la energía femenina y cuando enteró de su segundo embarazo, Luz sabía que su hija era una niña y que se llamaría Luna. Pero Luz aún tenía muchas dudas y mucho miedo sobre el parto. Cambió de ginecólogo y empezó a recibir seguimiento que uno de los doctores más prestigiado de parto humanizado en el sector privado. Pero cuando se fue acercando el final del embarazo, Luz empezó a sentir que la historia se estaba repitiendo: de nuevo le levantaban las mismas dudas, los mismos miedos, empezaban a proponer intervenciones muy tempranas. Ese fue el momento en que Luz decidió que tenía que buscar un camino diferente y fue así que encontró a su partera. Durante las últimas semanas de su embarazo, que no terminó hasta la semana 42, Luz seguía aferrándose fuertemente a los seguimientos médicos, al hospital. Pero cuando por fin llegó el momento del parto, todas las dudas se disiparon y Luz vivió una profunda experiencia de viajar hacia adentro, encontrar su confianza, y parir a su hija.